#YOMEQUEDOENCASA

Estos días difíciles han dado para muchas cosas que hace tiempo que no hacíamos y una de ellas en mi caso fue el volver al pasado al mirar un montón de fotos almacenadas y ya casi en el olvido. Ya realmente no me acordaba de como me pudo entrar el gusanillo de la fotografía pero al ver esa montaña de recuerdos en papel me di cuenta que siempre estaba ahí mi padre con su reflex haciéndonos fotos cada vez que algo nuevo pasaba.

Fue difícil encontrar una foto de mi padre con esa pequeña joya antigua que si bien creo recordar provenía de algún país del Este. Se me vienen a la memoria las muchas veces que la tuve en mis manos mirando como era cuando se encontraba guardada en casa en un cajón, pero no tuve la oportunidad de usarla hasta que en un viaje por Segovia mi padre tuvo la idea de cedérmela para que estuviera entretenido un rato.

Aún tengo ese carrete guardado...

Cientos de fotos de aquellos tiempos se acumulan en una bonita caja de Ikea y al mirarlas se me han venido a la cabeza las posibles conexiones de aquellos años con mi actual giro hacia el arte.

Recuerdo las clases de pintura que todos los veranos teníamos por las tardes en las cuales yo me inclinaba más hacia el carboncillo y la acuarela.

Recuerdo también las sesiones de diapositivas de los domingos que mi padre nos hacía en el salón de vez en cuando con un proyector y la pantalla extensible. Fotos y fotos visionadas una y otra vez recordando los viajes y lugares.

Las reuniones en casa con amigos de mis padres en las que nunca faltaba algún personaje vinculado a la pintura, la música o la literatura.

Mi padre...

A mi padre le tocó vivir momentos difíciles en la historia de España, momentos de guerra y de postguerra, momentos en los que los amigos se separan en bandos distintos pero en los que nunca dejaron de perderse el cariño los unos por los otros.

Recuerdo las visitas que con mi padre hacía a la hermana de su ya difunto amigo Pancho Cosío y como aún tengo en el recuerdo la impresión que me causó ver el estudio de la torre donde Pancho llegó a pintar esos cuadros tan distintos y llenos de sentimiento. Un estudio repleto de luz y pinturas.

En mi mente también están las salidas a Santillana del Mar y las visitas al escultor Jesús Otero. Hombre entrañable donde los haya y amigo desde chavales de aquellos chicos de barrio. Recuerdo su humilde casa y su austero estudio donde trabajaba la piedra a golpe de cincel. Él solía narrar como anécdota lo que ocurrió en la guerra cuando al estar al mando de un puesto de artillería en plena batalla desvió el fuego de artillería al llegar a sus oídos que en la posición que estaba bombardeando se encontraba Antolinez, otro miembro de la pandilla que estaba destacado en el bando nacional. Eso le pudo llegar a costar un consejo de guerra pero no dudó en realizarlo.

A mi padre le recuerdo siempre trabajando y cuando no, escribiendo sus memorias o jugando al dominó. Trabajador, humilde, recto, cariñoso e incondicionalmente... amigo de sus amigos.

De mi padre posiblemente saque el amor por lo visual tanto en la fotografía como en el arte en general.

Mi madre...

Desde muy pequeña estuvo también ligada al mundo del arte al cursar estudios de piano junto a José Francisco Alonso con el que mantuvo amistad hasta su muerte en Viena. Él fue otro de los grandes artistas que tuve el placer de conocer y disfrutar de su compañía en casa.

La guitarra fue otra de las pasiones de mi madre y no nos pudimos librar de las consiguientes clases de guitarra flamenca durante un gran número de veranos. Siempre la recordaré sentada junto al tocadiscos lleno de vinilos "devorando" libro tras libro mientras escuchaba un sinfín de música variada.

Apasionada por lo estético era sin duda una mujer muy diferente en su época y ese toque afrancesado creo que fue lo que le llamó la atención a mi padre. El deporte también siempre estuvo ligado a su vida.

Disciplinada, constante, divertida y enamorada de la música.

De mi madre posiblemente saque mi amor por el deporte, la cocina, la música y el concepto estético.

Yo... el rubio de la familia.

Extremadamente tímido pero creo que nunca pude pasar desapercibido aunque eso siempre intentara ser una de mis constantes en mi día a día.

Un tanto introvertido lo que hacía que me pudiera pasar el tiempo solo tranquilamente jugando con cualquier cosa ya que no necesitaba mucho para entretenerme pues con unos simples palillos y mi gran imaginación podía estar horas jugando en el mismo sitio.

Nunca he sido de multitudes pues aunque sea tremendamente sociable no tiendo a ser social. Me encuentro muy a gusto estando solo cosa que es una gran ventaja en la fotografía por la cantidad de tiempo que realmente pasamos en soledad aunque estemos rodeados de gente.

Siendo de aspecto un tanto serio es realmente algo que llega a sorprender cuando se me conoce ya que no lo soy tanto. Prudente sí, serio en el trabajo también pero... serio, serio... no lo creo. Creo que todas mis parejas de bodas podrán decir que soy tremendamente cercano en el trabajo y con ese toque de humor necesario para que las sesiones sean agradables y distendidas.

Pistolero siempre que pude de pequeño. Nunca he podido entender de donde me vino eso de forma innata. Cada dos por tres estaba disparando a todo lo que podía aunque nunca pude disparar a un ser vivo.

Me gusta más ver a los animales disfrutar de la vida que arrebatársela pero respeto completamente la caza y no dejo de comerla cada vez que tengo oportunidad en un restaurante.

Hoy sigo disparando pero con mis cámaras... Quizás sea otra de las razones por las que me gusta la fotografía.

Siempre por los suelos jugando de ahí el aspecto de mi ropa con coderas, rodilleras y zapatos destrozados por las punteras. Hoy es el día que el sofá sólo lo tengo para las visitas pues sigo viendo las series y películas tirado en el suelo. Y no, no veo la TV desde hace ya como 10 años.

De mi infancia también recuerdo mi pasión por el deporte. Desde niño nunca he dejado de practicarlo pues empecé jugando al baloncesto en invierno para luego en verano practicar el tenis y la natación. Siempre me gustó correr, andar en bici y terminé desde hace 6 años apasionándome por la gran cantidad de dificultades y disciplinas del Crossfit.

Y mi gran pasión desde pequeño siempre han sido las artes marciales. Empecé haciendo cursillos de verano con Judo para en la adolescencia meterme de lleno en el Karate, aunque a los 4 años de practicarlo me dio la sensación de que me faltaba algo y finalmente me decanté por el Aikido. Hoy por hoy practico el estilo tradicional de Iwama donde realmente me encuentro totalmente enamorado debido a su dificultad. Soy así de raro... Lo fácil me aburre.

Y básicamente ese soy yo... Un niño al que le gusta jugar con sus cámaras cocinando imágenes tirado por los suelos.